LAS CARTAS SECUESTRADASTengo en el alma una baranda en sombra.A ella, diariamente me asomo, matutino, a preguntar si no ha llegado carta; y cuantas veces la tristeza celebra con mi rostro sus óperas de nada. Una carta. Que me escriba una carta la que me hizo los ojos negros y la letra gótica, que me escriba una carta aquella amiga analfabeta de pasión cristiana; duraznos de mi tierra: que me escriban, y redacte una carta pequeñita mi hermana abecedaria y pensativa. Muertos los de mi infancia que se fueron dormidos entre el humo de las flores, novias que se marcharon bajo un farol diciendo eternidades, amigos hasta el vino torturado: ¿No hay una carta para Juan Gonzalo? Si no fuera poeta, expresidiario, extranjero hasta el colmo de la gracia, descubridor de calles en la noche, coleccionista de apellidos pálidos: quisiera ser cartero de los tristes para que ellos bendigan mis zapatos. Que los cojos me narren su muleta, y el enfermo me cuente de su almohada, y me pidan prestada mi sonrisa, pero en carta de amor certificada. El día que me muera: ¿en una piedra? el día que me duerma: ¿en una cama? que me llenen de cartas la camisa para asfixiarme de palomas blancas. También de palomar se muere un hombre, cuando sabe vivir por una carta |
Este es mi espacio.En él los espero.Cuentos y algo más...puede ser el puerto donde quieras desembarcar después de un día agitado una noche imsomne o simplemente, cuando quieras, que te cuente un cuento y algo más...
sábado, 30 de noviembre de 2013
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Gracias por acompañar mis paso,s en esta isla de sueños
Unas veces me siento/ como pobre colina/ y otras como montaña de cumbres repetidas/ unas veces me siento /como un acantilado /y otras como un cielo /azul pero lejano...
De :Mario Benedetti
De :Mario Benedetti
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