viernes, 14 de octubre de 2011

Historias Mínimas

Doce Campandas


El viejo reloj,
dejó escuchar ,
las doce campanadas.
Enroscada, en solitarias sábanas,
patética y sombría,
doy la espalda al espejo
que bosteza, aburrido .
Huye el gato,
tomando por asalto
la ventana entreabierta.
En el jardín,
ya no florecen lirios,
las telarañas, tejen a destajo.
Mas allá,
el camino sediento,
ha borrado,
la huella de tus pasos.
Tu sombra,
ya no asombra a los pájaros.
Las campanadas,
empujan puertas,
recorren los rincones.
Soliviantan,
la triste calma de la casa
Insisten lastimeras,
sin encontrar respuesta,
Vuelve el silencio,
a gritarme tu ausencia
Y yo aquí,
hecha un ovillo
tratando de destejer,
mi vida entera.

1 comentario:

  1. Estas campanadas no hacen más que resaltar la soledad de esa casa, de su dueña, de la vida alrededor de ella. Después, el silencio, insiste en confirmar la ausencia del que ya no está.
    Un abrazo de Mos desde mi orilla.

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