sábado, 5 de abril de 2014


Doce Campanadas

Por Dolores Fernández


El viejo reloj,
dejó escuchar ,
las doce campanadas.
Enroscada, en solitarias sábanas,
patética y sombría,
doy la espalda al espejo
que bosteza, aburrido .
Huye el gato,
tomando  por asalto
la ventana entreabierta.
En el jardín,
ya no florecen lirios,
las telarañas, tejen a destajo.
Mas allá,
el camino sediento,
ha borrado,
la huella de tus pasos.
Tu sombra,
ya no asombra a los pájaros.
Las  campanadas,
empujan puertas,
recorren los rincones.
Soliviantan,
la triste calma de la casa
Insisten lastimeras,
sin encontrar respuesta,
Vuelve el silencio,
a gritarme tu ausencia
Y yo aquí,
hecha un ovillo
tratando de destejer,
mi vida entera.


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