jueves, 2 de febrero de 2012

Historias Mínimas

Desencuentro.

Detrás de la ventana María escribe. Sus ojos, espejos empañados, imágenes del pasado desfilan ante ella.
Los amigos han buscado rescatarla de esa tristeza, fue en vano.
Todos se han marchado.
Sólo la oscuridad la rodea. Abre y cierra cajones buscando recuerdos. Nada queda de él.
Cada despertar es una hoguera. Se hunde en agua helada. Clama por él.
Apila las cartas que ha escrito con letra nerviosa. No hay dirección donde enviarlas.
En el sonoro silencio del insomnio. Ruega que venga a buscarla.
Frente a la ventana una niña de pelo suelto al viento, espera.
Aguarda que abra la puerta. María no la ve.
La niña corre bajo el sol del verano. Juega con las hojas doradas del otoño,
que el viento arroja contra los cristales. En primavera la niña ronda los nidos.
María espera.
Esta mañana ha ido a la capilla para rezar por él, por su alma suicida.
Pide perdón por llamar a la muerte.
Al salir de la misa la brisa le arrebata el pañuelo . Unas manos fuertes se lo alcanzan. Apenas la rozan.
El cuerpo doblegado, se tensa como un arco. Los ojos al fin ven el presente. Por las venas se atropella la sangre renacida.
Hoy quiere abrir puertas y ventanas. La brisa ahuyentará la tristeza.
En el jardín la niña espera, saltando sobre las piedras del camino.
María canta. Descubre el paisaje. A lo lejos el molino. Recostado contra el horizonte. el
bosque de pinos, las aves en vuelo.

La niña entra. Se dirige a la mesa, del montón de cartas amarillentas toma una, la
primera que escribió María.

Lee:- Te ruego que vengas a buscarme.
La mira. Sus ojos encierran los misterios del mundo. La voz acalla todo sonido.
Tendiéndole la mano dice:
- Vamos.
María tiembla. No quiere comprender.
Esta mañana la vida, la ha llamado encendiéndole el cuerpo, despeinándole el pelo.
Ya no quiere marcharse.
La niña con paciencia de anciana le reprocha:
-Vine a buscarte en invierno. Caminé sobre la escarcha. Junté hojas doradas del otoño.
-Robé huevos de los nidos en primavera. El verano me vio atrapando los peces en la orilla del arroyo. Sólo hoy abriste la puerta.





































































E .

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De :Mario Benedetti

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